El "zeitgeist"y La Desambiguación
El "Zeitgeist" y la desambiguacin
El "Zeitgeist" y la desambiguacin
Tedulo Lpez Melndez
El objeto esencial del litigio poltico es la existencia misma de la poltica.
Ranciere
Es difcil encontrar una palabra alemana que se haya introducido con tal xito en el lxico de las ciencias sociales como zeitgeist". Ciertamente se le han dado muchos contenidos, pero quizs con lo que ms se le identifique es con el concepto hegeliano de la historia. Nosotros la vamos a utilizar aqu en su sentido literal, esto es, como una referencia al "espritu del tiempo", como el clima cultural e intelectual de una poca.
Este que nos toca a los venezolanos es uno de arbitrariedad contra el adversario al que se endilga como enemigo. Es natural que as sea. El juego poltico permite la identificacin del otro, mientras para el extremismo populista-marxista la poltica no es otra cosa que la configuracin simblica perteneciente a una formacin social especfica, esto es, al capitalismo. En consecuencia no puede haber poltica, slo la aniquilacin del adversario. Gramsci la pensaba diferente y sostena que para hacer de las contradicciones sociales un verdadero antagonismo haba que politizarlo, esto es, colocarlo en un rgimen de discurso y en un dispositivo institucional especfico. Lo que no recuerdo en el pensador italiano es como llevar este sistema de acciones cuando se ejerce el poder desde el populismo. O tal vez desde la aplicacin de lo que Foucault llama biopoltica, que vendra a ser como la regulacin de la poblacin mediante el impacto del poder hasta en las cosas ms nimias de la vida.
Saliendo un poco del contexto conceptual podramos argir que mientras ms omnmoda resulta la dominacin ms fcil la resistencia. Slo que esta implica sacrificios, por lo que se recurri en este pas nuestro- a la tesis de mantenerlo en los espacios democrticos, aunque fueren de apariencia. De all la carencia de poltica que percibimos en este "zeitgeist" venezolano, una que no consiste meramente en la vacuidad de una campaa electoral, sino que se extiende hasta el peligroso terreno de la falta de poltica.
Es menester desambiguar el trmino. Desde el poder no se est haciendo poltica, este tipo de poder ya lo vimos ms arriba- no la concibe. Quienes tericamente se le oponen no la logran entender como una especificidad de accin. Frente a un poder de este tipo la poltica slo puede venir de un sujeto que lo sea y que la haga como una ruptura especfica. Plantear un supuesto regreso a la democracia no es una ruptura. Esta comenzara por imponer una batalla poltica, porque si se mantiene en un territorio evanescente la poltica se hace innecesaria y el rgimen opresor habr ganado la totalidad de la batalla.
La poltica no puede permanecer en el sector sombra del proceso histrico-social. Es esencial a su existencia la visibilidad y hacer del disenso una modalidad especfica de "su" ser, lo que significa plantear cara al poder con poltica o la construccin idetica de una sustitucin mediante una oferta concreta de ruptura entre el aparato del Estado que se alza omnmodo y alega ser la construccin de algo (en este caso del mal llamado socialismo del siglo XXI), por una parte, y del estado de lo social que debe estar en ebullicin reclamando esa sustitucin desde un aparataje conceptual.
El populismo tengmoslo absolutamente claro- es un gran negador de la poltica, dado que el caudillo que lo encarna, o lo que es lo mismo, el hroe, es el nico que se identifica con el pueblo, lo absorbe y se hace l. Y como el ejercicio poltico produce tensiones hacia los cambios, el caudillo se mantendr eternamente en su discurso fijo de que est acabando con los poderosos, lo que, argir, es ms que suficiente para que el futuro entre por la puerta de la nacin que desgobierna. De esta manera, el cielo ser para los buenos y el infierno para quienes se le opongan, es decir, los malos. Hermet lo llam un "apartheid inscrito en los corazones."
Una estrategia correcta de combate sera dejar claro que las lites no monopolizan el poder, que no son dueos de los candidatos, que las instituciones no son de su propiedad privada y slo sirven para preservar privilegios. Cuando se hace lo contrario el poder populista se consolida y la poltica obviamente- vuelve a brillar por su ausencia.
Para m la construccin imaginaria de un nosotros y la perspectiva cierta de su realizacin- es la clave, pero no es este el "zeitgeist" o el espritu de este tiempo. De all viene la confusin, la ambigedad, la reduccin a trminos inexactos. Hay que recurrir a un proceso de desambiguacin de esta triste historia.
teodulolopezm@yahoo.comEl "zeitgeist"y La Desambiguacin
por:
Tedulo Lpez MelndezSobre el Autor
Ensayista, novelista, poeta,traductor de poesa, abogado, diplomtico. Autor de ms de 30 libros (Articuloz SC #3194166)
Fuente -
http://www.articuloz.com/politica-articulos/el-zeitgeisty-la-desambiguacion-3194166.html
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