Quienes me conocen saben de qu se tratan estas lneas.
El solsticio de verano ha llegado al hemisferio sur. Es el momento de mi habitual saludo navideo.
Como todos los aos, les pido disculpas por el abuso de la redaccin en primera persona. Es la nica vez en el ao en que hablo ms o menos en serio y ms o menos sobre mi visin del mundo.
Mi mensaje de este ao incorpora novedades. En primer lugar, he decidido dejar de enviarlo por correo electrnico a mis listas de contactos. En el pasado no ha sido siempre bien recibido y, de este modo, quisiera reforzar la idea de que su lectura ES UNA OPCIN de cada lector. Temo que sea percibido como un pretencioso paquete de "correo no deseado" ideolgico. Al mismo tiempo entiendo que la utilizacin de este canal me hace ganar ciertas libertades, ya que me permite relajar el nivel de diplomacia de mi discurso. Los mensajes de los aos anteriores fueron publicados en este blog bajo un nombre indisimuladamente falso. El saludo de este ao slo tendr esta encarnacin.
Hecha esta aclaracin, vamos al saludo. La segunda novedad: quiero contarles que este ao he encontrado a Jess.
Tras profundas reflexiones, descubr que he vivido equivocado. Una verdad bellsima me fue revelada y entiendo ahora que la salvacin est garantizada para quienes aceptamos esa verdad. Por eso este ao quiero desearles, por primera vez, una sincera FELIZ NAVIDAD! Celebremos juntos el nacimiento de aquel que ha venido a pagar por nuestros pecados para salvar nuestras almas de la condenacin y a traernos vida eterna!
Nah, es broma. Ya lo saben, soy un ateo militante. Me es difcil concebir un escenario en el que yo aceptase creer en alguno de los miles de dioses que fueron creados a imagen y/o semejanza y/o antojo de los hombres. No encontr a Jess, es que este no es mi mensaje de navidad. Este es mi mensaje del da de los inocentes.
As es. Como todos saben, a los pocos das de celebrar el nacimiento del nio Jess, los cristianos catlicos celebran el Da de los Santos Inocentes. En los pases hispanohablantes aprovechamos la oportunidad para hacer bromas de todo tipo. Luego conjuramos las inmortales palabras "que la inocencia te valga" e, ipso facto, caduca la pretensin punitiva del burlado.
Ahhh... Qu bella tradicin la burla. No hace falta ser creyente para participar de la broma. Despus de todo, los ateos somos expertos en la burla. Cuando miramos con ternura al rbol multicolor en el living de los hogares de nuestros amigos supersticiosos, sealamos el pesebre al pie del navideo adorno y comentamos que las figuritas humanas con petrificada expresin de xtasis son tan mitolgicas como el reno de nariz roja que cuelga de una rama del pino adornado con nieve artifical.
Para nosotros es igualmente imaginaria esa escena de un nio nacido bajo una estrella, obsequiado por hombres sabios que vienen de Oriente, como lo es la de un obeso mgico de aspecto nrdico y ropas llamativas que se desliza por nuestras chimeneas para iniciarnos en el camino del consumismo.
Entonces nos burlamos. Lo hacemos, por supuesto, mientras fantaseamos con desterrar al Padre, al Hijo, y al Espritu Santo de este mundo y dar comienzo a una era de depravacin que dure miles de aos. Al menos esa parece ser la visin del atesmo que tiene Joseph Ratzinger. Y este 2010 ha sido un ao en el que el Santo Padre apunt directamente contra nosotros.
Es que los ateos no tenemos moral. Eso nos cuenta el actual lder del culto sobrenatural ms popular de los ltimos dos milenios. En su reciente visita a Londres, a poco de pisar suelo ingls, Ratzinger daba un discurso en el que recordaba la tirana ejercida por los Nazis, dando a entender que este tipo de fenmenos son el producto del extremismo ateo.
No tengo palabras para comentar estas declaraciones. No voy a analizar el papel que jug el Vaticano en el mapa poltico de la primera mitad del siglo XX y el vnculo que tuvo con los tres grandes gobiernos totalitarios europeos; el nazismo en Berln, el fascismo en Roma, y el franquismo en Madrid.
Asociar al nazismo con el atesmo es una canallada imperdonable, incluso para el hombre designado por Jesucristo para ser su representante en la tierra. El Obispo de Roma, como todo buen catlico sabe (o debera saber), es infalible ya que, como dice el Evangelio, lo que l decide en la tierra tiene inmediata validez celestial.
Pero ms all de lo impertinente de la asociacin que hace el Pontfice, su ataque a quienes no creemos en la explicacin sobrenatural de la realidad me invita a reflexionar sobre su proceso de razonamiento. Ser cierto que los que no creemos en los trucos de magia que haca un carpintero del Norte de Judea somos inmorales? Somos menos morales que los que guan su vida de acuerdo a Yahv? Supongo que es una pregunta legtima.
El ao pasado me propuse encontrar en las Sagradas Escrituras una justificacin divina para la oposicin del Cristianismo a la unin matrimonial entre personas del mismo sexo. No tuve demasiado xito, me encontr con pasajes bblicos bastante desagradables.
Este ao, ya que el actual ocupante del trono de San Pedro considera que su fe lo hace ms moral que el ateo, quisiera analizar brevemente la estatura moral de su religin.
Que la inocencia me valga.
Y as volvemos al Da de los Santos Inocentes. Un da en el que podemos esperar chascarrillos hasta de las personas ms solemnes. Las portadas de los diarios hacen de cuenta que nos hacen bromas, y nosotros hacemos de cuenta que las disfrutamos. Confieso que desconozco los orgenes de esta tradicin de bromas pesadas y burlas, pero me animo a decir que no siempre se conmemor de forma tan liviana al da en el que Herodes el Grande orden el asesinato de todos los nios menores de 2 aos de Beln.
Es una historia que nos es familiar a todos. Segn el mito, el rey de Judea, celoso del nacimiento anunciado en los cielos del nuevo Rey de Reyes, ordena la matanza de todos los candidatos a Mesas de la regin.
Hago un alto en el relato para hacer una breve reflexin: S que puede sonarles ofensivo a los creyentes mi empleo de la palabra "mito" pero, francamente, me es difcil resistir su uso. Yo creo que, si bien no existen registros extra-cristianos de su existencia, es posible que haya existido un hombre al que llamaran Jess de Nazaret, un hombre que sirvi de inspiracin para el mito de Jesucristo, pero me es imposible creer en el mito en s. Quien sea que haya inventado la historia que todos conocemos tena la clara intencin de validar a Jess (seguramente despus de su muerte) como el Salvador de Israel. Los elementos mgicos de la historia son sospechosamente convenientes.
Por ejemplo: Qu hacemos si todo el mundo sabe que el supuesto Mesas-que-viene-a-salvar-a-Israel vino de Nazaret pero las profecas dicen que deba nacer en Beln? Muy sencillo! Le decimos a todo el mundo que, justo antes del santo nacimiento, se orden un tremendo censo (del cual no hay registro histrico alguno) que oblig hasta al ms humilde carpintero de Galilea a viajar a Beln con su esposa embarazada. Convenientemente, el nio mgico nacera exactamente en el lugar en el que los antiguos anunciaron que iba a nacer el Mesas.
Del mismo modo, la matanza de los Santos Inocentes es claramente (claramente para los que prestamos menos atencin al plpito y ms a las evidencias) un mito insertado para establecer una comparacin entre Jess y Moiss. Recordemos que segn el mito del nacimiento de Moiss el Faran haba ordenado la muerte de todos los nios de sus esclavos hebreos.
De todas formas, este cuento de hadas es muy til para llevar a cabo nuestra pequea pesquisa de races cristianas del sentido del bien y del mal. Es un mito que nos obsequia un perfecto ejemplo de un villano bblico. Herodes el Grande, el constructor del ltimo Gran Templo orden la matanza de nios para proteger su reinado. Qu vileza! Yo puedo tener mil diferencias con los destas pero, sin duda, estoy de acuerdo en condenar a una figura tan despreciable que ordena la matanza de nios.
Ahora... Lo que no entiendo bien es con qu autoridad el cristiano que adora a Yahv por sobre todas las cosas puede condenar a un asesino de nios. Despus de todo, Yahv el Dios todopoderoso creador del universo asesin a todos los primognitos de Egipto.
Como recordarn, el misericordioso omnipotente omnisapiente omnipresente amenaz al Faran con enviar 10 plagas sobre su gente (la ltima de las cuales era la muerte de sus primognitos) hasta que el pueblo hebreo fuera liberado. La poltica del Faran de no liberar a los prisioneros (En Egipto no negociamos con terroristas!) result en el asesinato de todos los primognitos, incluido su hijo.
Hmm... Me parece que ac encontramos un problemita moral... No puede ser que la gente creyente en Dios no sepa de esto... Este acto de terrorismo es conmemorado en una de las ms importantes celebraciones judas: el Psaj. ESA MISMA FIESTA QUE JESS Y SUS DISCPULOS ESTABAN CELEBRANDO EN LA SEMANA EN LA QUE FUE TORTURADO Y ASESINADO POR LOS ROMANOS! As que supongo yo que es una historia que seguramente todos los creyentes deben conocer. Conocen esta faceta despreciable de El Altsimo y, de todas formas, se postran frente a su altar.
Eran ms inocentes los hijos de Beln que los hijos de Egipto? Probablemente no, pero eran parte del Pueblo Elegido y los egipcios no. El asesinato de nios inocentes es perfectamente tolerable (e incluso celebrable) cuando su estirpe es una que no tiene el "don" de creer sin ver (en el dios verdadero, claro).
Esa parece ser la moral de la religin. Matar y morir en nombre de cuentos de hadas.
Pero el dios de las tres religiones abrahmicas no slo parece ser un perfecto xenfobo infanticida. Tambin defiende la esclavitud y la denigracin de la mujer. No le tiembla la voz cuando exige la sangre de quien comete la ms mnima ofensa como, por ejemplo, maldecir a su padre o trabajar un sbado. Exige la adoracin permanente, incondicional y exclusiva. Es celoso, vengativo, vanidoso, orgulloso, misgino, xenfobo, sanguinario y genocida.
En algo estoy de acuerdo con las palabras de Herr Ratzinger. La humanidad se ha alejado de Dios, yo tambin lo creo. Y esto ha tenido un impacto sobre la moral, tambin estoy de acuerdo. Lo que no comparto es su decisin de elegir la mitad del siglo XX como punto de inflexin. Si yo tuviera que estudiar el efecto que el alejamiento de la religin tuvo sobre el sentido del bien y del mal de los hombres y mujeres en occidente, supongo que elegira otro perodo histrico.
Creo que, por ejemplo, tendra ms sentido resear lo que nos ha pasado a los occidentales desde el Renacimiento hasta aqu, pasando por la Ilustracin. Nuestro viaje desde aquellos tiempos difusos en que la religiossima Edad Media se desvaneca y se debilitaba la participacin de Dios en nuestras vidas. Los cerebros de los hombres y mujeres parecan despertar a una primavera de ideas e ideales nuevos. El pensamiento humano sufri una transformacin detrs de otra. Aparecieron los Coprnicos, los Galileos, despus los Voltaires, los Rousseaus, luego los Jeffersons, los Franklins, etc.
Tenemos un nuevo sentido del bien y del mal, fruto de la evolucin constante de las ideas y no de santas palabras escritas por campesinos neolticos, susurradas por desagradables amigos imaginarios. La moral que tenemos hoy ya no legitima la matanza de los nios que nacieron bajo el dios equivocado. Ni es legtima la esclavitud o el apedreamiento de las mujeres desobedientes.
Fracas en mi humilde investigacin. No encuentro en la religin una estatura moral superior a la del ateo. Ms bien, siento que es a pesar de la religin, y no gracias a ella, que los humanos occidentales logramos una evolucin en nuestro sentido moral. El alejamiento de Dios parece haber sido positivo y parece haber transformado en mejores personas incluso a quienes creen en l. S, hasta el mismo Ratzinger es un ejemplo . Por decir algo, ya no estamos en un tiempo en el que un Papa puede convocar a un ejrcito de cruzados para que lleven adelante la matanza de musulmanes y judos. Incluso los cristianos son mejores cristianos gracias a nosotros los que nos alejamos de la creencia en la supersticin.
De nada.
Yo pienso que la moral de los humanos es el resultado de un proceso similar al que ayud a nuestros antepasados a bajar de los rboles. Est en evolucin. No est cristalizada, y precisamente por eso es que la forma de llevarla adelante, generacin tras generacin, es actuar de acuerdo a nuestra visin del mundo y nuestro sentido del bien y del mal. Contagiar el bien, servir de ejemplo. Dejar que nuestra visin del mundo fluya y evolucione en vez de anclarnos en las ridculas creencias milenarias de pequeos grupos de pastores de ovejas.
Alguien pens en algn momento "che, no est bien eso de tener esclavos." o "vo, capaz que las mujeres tambin deberan tener derecho a voto." y as fue que en occidente dimos saltos gigantes en los derechos civiles. Esa es una lucha que se sigue dando y es una a la que los reaccionarios con amigos imaginarios siguen reaccionando.
As como en cuestiones de salud sexual, de igualdad de gnero y de tolerancia a la diversidad sexual me parece imprudente cederle la palabra a organizaciones de ancianos vrgenes que consideran que la represin del instinto sexual es una virtud; tambin me parece impertinente que aquellos que adoran a deidades tan viles nos aconsejen sobre moral.
Queridos colegas, amigos y familiares: les deseo que tengan unas felices fiestas y los invito a que busquen un sentido del bien y del mal en su propia visin ideal del mundo y no en un arbusto flameante de Oriente Medio hace 5000 aos.