Crisis, Conflictos Y Caos Social
Teora Del Caos Social / Captulo 7: Crisis, conflictos y caos social / ISBN 9789801241312
Hemos afirmado en un anterior ensayo (Entropa, Informacin y Caos)que corresponde al Captulo 2 del libro "Teora del Caos Social",que en los sistemas sociales, as como en los sistemas naturales, la presencia y el consecuencial aumento de la entropa es un proceso constante.
La entropa social proviene tanto de la dinmica interna de las estructuras sociales como de medios externos a ella. Tales dinmicas caticas estn precedidas por una prolongada etapa de entropizacin, en las que se evidencian las contradicciones de forma y fondo, que conducen a estadios sociales totalitarios y centralizadores, que no son ms que la evidencia palmaria de una controlentropa social, la cual colapsar como histricamente ha ocurrido en el devenir de todas las sociedades: endgenamente', para desembocar en su muy particular entropa y el consecuencial escenario de caos, a partir del cual se desarrollar un bucle negentrpico' y nuevas o renovadas formas sociales surgirn, bien para dar respuesta a los orgenes del caos originario, bien para reafirmarlo en un retroceso histrico, usualmente incomprendido pero necesariamente til para el crecimiento social de la sociedad.
Por ello, la entropa social es, por accin y definicin, un fenmeno cclico, complejo y dinmico, a partir del cual puede afirmarse que toda sociedad tiene en s misma el germen de su diversidad, de su progresin, pero tambin del caos necesario para engendrarlo. Esta predestinacin puede deberse a infinidad de factores, pero son los factores de orden poltico aquellos que ms profundamente inciden en el desempeo entrpico y ulteriormente catico de los conglomerados sociales.
1.- La lgica del caos:
Existe una lgica del caos'? Cmo dar explicacin para lo que, de entrada y en apariencia no tiene juicio lgico? Esta dialctica se da en un doble sentido: De una parte, el orden es una fuente productora de caos, como cuando varias docenas de huevos son mezclados con vigoroso entusiasmo por una batidora; all, una causa de carcter regular genera un efecto turbulento, o en el caso de un excesivo orden social que provoca la transformacin del sistema a partir del caos que brota desde la rebelda y la inconformidad de quienes se sienten oprimidos, controlados y subsumidos. De otra parte y en sentido inverso, el caos es la fuente del orden, gracias a la intervencin en el proceso, de lo que se conoce como un "atractor extrao", como los torbellinos que se van formando en un caudal torrentoso, o las imgenes, los conceptos y los pensamientos de todo gnero y procedencia que se agolpan, se atraen y se rechazan simultneamente en los procesos de creatividad. En ambos ejemplos, la confluencia catica de las partes crean' un todo lgico y coherente: un ro o una idea.
El caos suele evocar la idea de desorden, y a menudo ambos conceptos suelen emplearse como sinnimos. Esto sucede tanto con la idea vulgar del fenmeno como en la ciencia fsica, en la cual, a partir de la termodinmica, el caos evoca un fenmeno de desorden absoluto y as ha sido visto y tratado mediante el concepto de entropa, un concepto que ya hemos abordado con anterioridad y que ha hecho posible medir el fenmeno. Se encuentra en el concepto de caos activo de Prigogine. E incluso en las nuevas teoras persiste una acusada tendencia a este uso del trmino, como puede comprobarse fcilmente al leer los trabajos de sus autores ms conocidos que ya hemos citado anteriormente, con nfasis en el Captulo 1 (Venezuela y las Leyes del caos).
Entender el caos como un desorden es considerarlo en funcin del orden. Esto representa un punto de vista "copernicano" de la realidad, en el sentido de que se define el caos desde el orden de lo establecido, lo que no significa que sea desde la realidad, y esto es profundamente reductor de la complejidad. Pero Es que el caos puede ser otra cosa que desorden? El matemtico y escritor venezolano Jos Ramn Ortiz[1], agudamente ha escrito que el caos, que aparece en la base de toda ordenacin del mundo, no debe ser confundido con el desorden, porque ste slo puede concebirse a partir de un orden y el caos es un estado anterior a toda idea tanto de orden como de desorden. En realidad, el caos como desorden responde a una ideologa segn la cual desde el orden se "establece" el no-orden como desorden.
En la ciencia social ocurre algo similar. El antroplogo y socilogo Georges Balandier[2] ha visto un paralelismo entre la bsqueda del caos de los cientficos contemporneos y el vocabulario posmodernista, particularmente con el concepto de desconstruccin. Se puede estar de acuerdo en que la nocin del caos es armnica con las ideas del pensamiento autocalificado de posmoderno, pero no es aceptable el empleo que de ello hace Balandier, porque entiende la desconstruccin como desorden y destruccin, lo cual ha sido explcitamente rechazado por Derrida[3], introductor de este trmino.
Ahora bien, considerar el caos como desorden implica lgicamente tambin la existencia de un orden, que asimismo ha de ser absoluto. Y referido esto a las sociedades humanas, es una evidencia que en stas ni se da el desorden total ni un orden perfecto. Este ltimo es justamente la eterna aspiracin de la literatura utpica, y no hay que olvidar que cuando las utopas se han intentado llevar a la realidad (y para esto estn: no para llevarlas a la realidad, sino para intentarlo), como en el caso de New Harmony inspirada en las ideas de Owen[4], no han pasado del fracaso. Y si en vez del orden social nos referimos al orden mental, hay que hacer una reflexin similar. Bergeret[5], desde la psiquiatra, advierte que ninguna personalidad est formada absolutamente en orden o absolutamente en desorden, pues el orden mental corresponde a una buena adaptabilidad a las condiciones que en cada momento corresponden a las realidades interiores y exteriores del sujeto.
Desde la complejidad, la aparente ausencia de orden, dada por el caos, ya no resulta un fenmeno patolgico sino un aspecto constitutivo de la realidad. La complejidad explicita, entonces, un orden radicalmente diferente a aqul en el que habitualmente tendemos a movernos por haber sido socializados en l. Un orden en el que la incertidumbre (llmese inestabilidad, espontaneidad o libertad) domina a la exactitud y a la certeza. Sin incertidumbre no sera factible la complejidad, del mismo modo que slo en el silencio y la pausa son posibles, esto es, emergen y tienen sentido, la voz y la palabra.
Para observar una aplicacin prctica en la sociedad, volteamos la mirada hacia el continente africano, pletrico de riquezas y de potencialidades de todo tipo pero slo percibimos el caos social que generan varias naciones africanas viviendo en condiciones deplorables y de permanente inestabilidad poltica. Los grupos tribales disputan territorios y las instituciones son una mascarada intil, porque no representan los anhelos de nadie. Crearlas, construirlas y ponerlas al servicio de esas sociedades lleva demasiado tiempo (comparado con la inmediatez de las necesidades y de respuesta que exigen esos conglomerados humanos) y cuando se ha podido hacer algo, generalmente es el resultado de una paciente y sostenida reversin cultural en hacer de ellas verdaderos instrumentos de desarrollo. Estn inmersas en el vrtice. Sus conglomerados viven en caos.
Finalizada la prolongada etapa de la entropizacin de los sistemas sociales, llega irremediablemente el caos. Los esfuerzos por impedirlo que se enfrentaron al proceso que lo produce (la controlentropa') ceden inevitablemente. Unas veces de manera progresiva y con una manifiesta resistencia al cambio. Otras, con ostensible inmediatez y violencia. De eso vamos a disertar en los prximos prrafos, porque el caos -en tanto que fenmeno social que integra una secuencia de hechos- posee unas manifestaciones previas, que hemos llamado disparadores' que pueden ser identificadas antes, durante y a posteriori de los eventos.
Previamente definiremos al caos como concepto abstracto, y al caos social como manifestacin de la dinmica de las sociedades y para ello intentaremos dar respuesta a unas inquietudes bsicas, y a otras cuestiones que inevitablemente surgirn desde la dinmica expositiva de los hechos. Qu es caos y cmo se instrumenta en los conglomerados sociales? El caos genera nuevas dinmicas o determina la parlisis operativa de los conglomerados sociales? El caos es un desconcierto anrquico de la sociedad o un nuevo orden, especial e indefinido? Cules son y cmo se identifican los disparadores caticos' sociales?
2.- El caos y su instrumentalizacin en los conglomerados sociales
En la primavera de 1968 se produjo en Pars una violenta insurreccin contra el gobierno central, conocida como el "mayo francs". Grupos de choque estudiantiles se lanzaron a las calles rompiendo todo lo que encontraban a su paso. Exigan mayor presupuesto educativo, eliminacin de toda forma de autoridad y libertad para acceder a los dormitorios femeninos en las universidades. Dirigidos por el agitador alemn Daniel Cohn-Bendit[6] y apoyados por el filsofo Jean-Paul Sartre[7] -exponente del existencialismo marxista- plantaron banderas rojas en los bulevares y en las plazas colgaron enormes afiches con los rostros de Marx, Trotsky, Fidel Castro y el "Che" Guevara.
Durante varias semanas armaron piquetes, levantaron barricadas, quemaron automviles, saquearon comercios, incendiaron el edificio de la Bolsa, arrasaron ministerios y produjeron tal cantidad de destrozos, que las calles de Paris parecan haber padecido los estragos de una guerra. Simultneamente, los sindicatos de izquierda declararon la huelga revolucionaria paralizando totalmente al pas. La poblacin estaba aterrorizada por tanta violencia y anarqua. El aquelarre dur hasta que el General De Gaulle decidi reprimir a los subversivos, disolvi la Asamblea Nacional, convoc a nuevas elecciones y con el 60 % de los votos impuso la ley y el orden. A principios de junio de 1968 el movimiento revolucionario se agot en s mismo.
Este episodio histrico marc profundamente a los agitadores del mundo entero, pero la marca que acompaar por siempre a este movimiento social de masas es el contenido de los grafitis que embadurnaron las paredes de los ms bellos y emblemticos edificios pblicos y privados de Pars. De ellos, destacamos tres: "Le desordre cest moi" ("El caos soy yo"), "Interdit dinterdire" ("Prohibido prohibir") y "Limagination au pouvoir" ("La imaginacin al poder").
Tal vez la historia nos recuerda constantemente que el caos es la base de todo nuevo orden. Leonardo Boff[8] ha sostenido la siguiente afirmacin, que tomamos como referente y que asumimos como extraordinariamente vlida:
"El caos es la base del nuevo orden" (pertenece...) "... a la vertiente que cree posible salir del conflicto estimulando los elementos positivos del desorden."[9]
El caos, en cuanto nueva y peligrosa estrategia de los movimientos revolucionarios sobrevivientes del comunismo y de otros movimientos de carcter religioso, fue uno de los puntos de mayor preocupacin y anlisis, en los ltimos aos de su fecunda vida, del eminente pensador catlico y hombre de accin brasileo, el profesor Plinio Corra de Oliveira[10]. El caos es un tema que cada vez ms se muestra como una llave para comprender el sentido profundo de los trgicos hechos vividos y padecidos por la humanidad durante la segunda mitad del Siglo XX, y que han marcado el inicio de este tercer milenio.
Corra de Oliveira se distingui por sus impresionantes previsiones sobre la realidad social, poltica y religiosa de Brasil y del mundo, muchas de las cuales se fueron cumpliendo a lo largo de las ltimas tres dcadas del pasado Siglo, demostrando un innegable espritu proftico. Desde 1928, como joven lder catlico, luch con su palabra y con sus escritos para defender su Iglesia y la civilizacin cristiana. A partir de la dcada del 30, denunci el izquierdismo que comenzaba a infiltrarse en la Iglesia y los movimientos del nazi-fascismo en el continente americano. El tema del caos en cuanto instrumento revolucionario siempre estuvo presente en sus observaciones. En su obra maestra "Revolucin y Contra-Revolucin" (1959) Corra de Oliveira afirma que...
"... encarados superficialmente, los acontecimientos de nuestros das parecen una maraa catica e inextricable, y de hecho lo son desde muchos puntos de vista". (Sin embargo, aade) "... es posible discernir resultantes, profundamente coherentes y vigorosas, de la conjuncin de tantas fuerzas desvariadas". (En efecto...) "... al impulso de esas fuerzas en delirio, las naciones occidentales van siendo gradualmente impelidas hacia un estado de cosas que se va delineando igual en todas ellas, y diametralmente opuesto a la civilizacin cristiana". De donde concluye que la crisis contempornea "... es como una reina a quien todas las fuerzas del caos sirven como instrumentos eficientes y dciles".
A partir de la segunda mitad de la dcada de 1980, en sus anlisis de la situacin sociopoltica y religiosa internacional, Corra de Oliveira pone mayor nfasis en su advertencia de que los acontecimientos van entrando de manera cada vez ms acelerada en ese caos con apariencias de espontaneidad, pero con una implacable coherencia interna: la meta definida de destruir los restos de la civilizacin cristiana. Un caos que, de acuerdo con su visin, al mismo tiempo dificulta las previsiones y los llamados de alerta, parece tornar vana la lgica, debilita los sanos principios y anestesia las reacciones de la opinin pblica.
Segn seal en numerosas conferencias y en textos como "Cuatro dedos sucios y feos" (1983), intelectuales de izquierda y hasta telogos de la liberacin pasaron a ver el caos como un nuevo y eficaz instrumento de revolucin social, despus de la crisis del comunismo evidenciada con la cada del Muro en Berln. En su estudio "Los dedos del caos y los dedos de Dios" (1992), el Profesor Corra de Oliveira percibe que las perspectivas sociales que proyecta el caos podrn dejar abrumada y aturdida a ms de una generacin; un caos en cuyas entraas ms profundas no deja de discernir "fulguraciones engaosas del propio demonio", segn afirm en su artculo "La inmovilidad mvil del caos".
Surge una pregunta por dems desestabilizadora: Es posible salir de un conflicto social estimulando los elementos positivos del desorden, que de acuerdo a la cosmologa post moderna, estn representados en el caos? Ya Erich Fromm[11] se preguntaba hace algunos aos cmo es que el hombre logra superar ese sentimiento de otredad (separetness) entre el yo y el otro; pero no experimentando al otro como un total extrao a mi circunstancia, sino como el otro que, en su ntegra alteridad, exoticidad, es parte de m, en cuanto que es parte de la unidad del ser humano: la humanidad.
Fromm planteaba que el amor es la manera como el hombre logra superar esta situacin, entendiendo al amor no como un objeto, sino como una facultad que hay que desarrollar Pero Qu tiene que ver eso con el objeto el caos social y su instrumentalizacin? Veamos:
Hace ya casi dos aos que Paul Virilio -uno de los filsofos de la postmodernidad que ya hemos citado en anteriores ensayos- esboz su teora referente al problema del terrorismo y la guerra en Afganistn, evento que asumi como representativo de la situacin geopoltica en todo el Oriente Medio. La principal demanda de este filsofo era, textualmente:
Debemos evitar que de la guerra se pase al caos total?
Pero hay otro enfoque, igual de vlido, sobre la inferencia del caos en los fenmenos sociales. Este enfoque sostiene que cuando un grupo social o poltico se cree por encima de cualquier institucin a la que ataca y destruye permanentemente (como parte de su accin proselitista) se instalan en la sociedad el caos y la anarqua, que generalmente terminan por acabar con quien los impulsa.
Para los que respaldan esta teora, la lgica del caos es simple y se resume en que no reconoce nada de lo hecho con anterioridad; quienes propician el caos no se someten a ley alguna porque no creen en el estado de derecho. Se asume que promueven sus intereses particulares sobre los generales, ridiculizando o menospreciando a las instituciones que existen con anterioridad, irrespetando el orden y la jerarqua. Quienes as piensan confunden caos con anarqua (uno de sus disparadores)
Crisis econmicas y caos social
Luego del monumental trabajo coordinado por Giovanni Arrighi y Beverly Silver, Caos y orden en el sistema mundo moderno[12], hay argumentos suficientes para concluir acerca de la relacin entre las crisis y las luchas sociales y alumbrar algo ms la situacin actual del sistema capitalista. En efecto, el estudio sostiene, con abundante informacin comparativa, que la mal llamada la crisis econmica comienza a raz de una oleada de militancia obrera fabril en los aos 60, que fue capaz de pulverizar el modelo fordista-taylorista de sujecin y control de los trabajadores. La actual coyuntura puede leerse, bajo esa ptica, como una consecuencia de larga duracin de aquella oleada de movimientos que forzaron al capital a mudar, transmutndose de capital productivo en capital financiero especulativo.
Ms all de un debate, siempre necesario, sobre cuestiones tericas, vale la pena detenerse en ese enfoque, ya que puede contribuir a una mejor comprensin del movimiento real que est sucediendo ante nuestros ojos. La primera cuestin es que no son las crisis las que motivan la accin social sino al revs: la movilizacin, la ruptura de los controles, es lo que provoca reacomodos en el modo de dominacin, forzando a los de arriba a introducir cambios controlentrpicos, no slo en el terreno de la economa sino cambios societales que abarcan todos los aspectos de la vida. Por eso mismo no podemos hablar, en rigor, solamente de crisis econmica.
En la dcada de los aos 60, la oleada de militancia obrera fue apenas una expresin, importante, decisiva, pero una ms, de una profunda oleada nacida en el subsuelo de las sociedades que pugnaban por la transformacin. Mujeres, nios, jvenes, campesinos sin tierra, obreros no calificados, indios, negros, y un largo etctera, literalmente pusieron en jaque los modos de dominacin establecidos en la familia, la escuela, la localidad rural y urbana, la fbrica, la hacienda, la universidad. La crtica al patriarcado se manifest tambin en el rechazo al poder del profesor, del capataz, del varn blanco de clase media, en fin, un proceso democratizador antiautoritario que min los modos de dominacin y, por tanto, de acumulacin de riquezas excedentarias.
En segundo lugar, esa oleada naci y se manifest por fuera de los cauces establecidos y de las instituciones, entre ellos los partidos comunistas y los sindicatos. Andr Gorz[13] hablaba, en el terreno fabril, de la existencia de una verdadera guerrilla obrera fuera del control sindical, que provoc ingentes prdidas a los empresarios.
En tercer lugar, los ciclos de protesta y de movilizacin no slo cambian el escenario poltico-social sino tambin a los propios movimientos. Por eso, los movimientos que protagonizan un ciclo suelen ser un obstculo en el ciclo siguiente porque se han institucionalizado, pasaron a formar parte de la cultura del poder y han incrustado sus mejores cuadros en el sistema que un da combatieron. Un verdadero ciclo rebelde crea nuevas organizaciones, pero tambin nuevos modos de luchar pero sobre todo, nuevos paradigmas para concebir el cambio social, o la revolucin, o como cada uno quiera llamarle.
Los procesos profundos y verdaderos nacen de y en las periferias, nunca en el centro del sistema, tanto a escala planetaria como a escala microbiana y tambin a escala social. Una muestra de esto la tienen los zapatistas. Ellos acuaron el concepto del ms abajo para referirse a ese sector social donde nace la revuelta. As como en los aos 60 fueron los obreros no calificados, las mujeres y los jvenes la fuerza motriz de las luchas, en Amrica Latina en el periodo neoliberal fueron los sin: los sin derechos, los sin tierra, los sin trabajo. Fueron ellos, los que no tenan nada qu perder, quienes estuvieron a la cabeza de la deslegitimacin del modelo. Quines sern los principales protagonistas durante la actual crisis, o en la ms inminente? Aqu aparece un nuevo tema, ya que el sistema ha trasladado los modos de control fuera de los espacios de disciplinamiento tradicionales, como forma de dominar los territorios de la pobreza, all donde no llegan los estados, ni los partidos, ni los sindicatos.
Estas nuevas formas de control, por lo menos en Amrica Latina, se llaman planes sociales. Son herederos de las polticas focalizadas hacia la pobreza creadas por el Banco Mundial para contrarrestar el desmontaje de los estados benefactores durante el periodo ms crudo de las privatizaciones. Ahora se han ampliado y perfeccionado. Alcanzan a alrededor de 100 millones de personas slo en Latinoamrica (50 de ellas en Brasil), o sea el ncleo de los ms pobres. Los gestores de esos planes son a menudo cientos de miles de ONG que conocen en detalle los territorios de la pobreza, que son a menudo los territorios de la resistencia. Son la punta de lanza de estados capilares que buscan desorganizar e impedir levantamientos y sublevaciones sociales.
Por lo tanto, sern aquellos colectivos y sujetos capaces de neutralizar el control que ejercen los planes sociales, los que vayan a protagonizar las nuevas, necesarias e imprescindibles oleadas de protesta, porque, bien sabemos, la crisis no tiene salidas econmicas sino polticas. Una poltica social que irrumpe desde abajo, enraizada en las periferias urbanas y rurales; una poltica diferente, no institucional, asamblearia, tumultuosa, incierta. Catica?
3.- Caos o Caologa'?
Cuando el etnocentrismo aplasta la generosidad sin fronteras y utiliza los intereses del poder jerrquico, con el uso de las armas y la acumulacin material, ocasiona miseria y desesperacin. No hace otra cosa que profundizar la crisis controlentrpica que antecede al caos. Una crisis que usualmente se inicia con la escasez de los recursos naturales, prosigue con el descalabro de una economa con su creciente especulacin y se manifiesta abiertamente con la tendencia a una hegemona global. Estos son los componentes que disparan la crisis sociales, orquestadamente o cada uno por si mismo, con la suficiente fuerza destructiva para conducir a una enorme catstrofe. Estos elementos en conjunto conforman una bomba de tiempo ms devastadora, desde la perspectiva de las estructuras sociales, que la suma de las bombas atmicas de las "superpotencias" del mundo actual. Hablamos de una bomba de tiempo que crece en la medida que la resolucin de la crisis es retardada, en manos de las fuerzas que pugnan por prolongar la controlentropa de los conglomerados que hacen vida en una sociedad.
Como resultado, las primeras fases de la catstrofe social no se manifiestan abiertamente como conflicto directo y evidente, sino con una multiplicidad de signos anrquicos, aparentemente descontextualizados, para luego hacerse inevitable. Mucho antes de explotar sobre todas las estructuras social-biolgicas, se da paso a una serie de pequeas y focalizadas crisis, la mayora constantes y recurrentes y con conflictos de rpida manifestacin y resolucin aparente, que literalmente explotan' y generan destruccin de los nichos naturales de la periferia social, usualmente en los estratos menos favorecidos, o en aquellos grupos que por una u otra razn han sido estigmatizados de algn modo. Es la eclosin social que se transforma en base y ncleo de un caos generalizado y de proporciones globales.
Por eso afirmamos que todo proceso catico puede dar lugar a un enorme cambio si se le permite la supervivencia aunque sea insignificante en apariencias, y de all, desde el caos, el cambio conduce a una probable correccin fundamental del curso de los acontecimientos sociales, en concordancia con una cosmologa ms consciente. Por eso el planteamiento inicial del epgrafe Es el caos (que aqu definimos como un motorizador de las catstrofes de cualquier gnero) un proceso que dinamiza los cambios -y por ende, el crecimiento- o un freno que paraliza o ralentiza el desenvolvimiento de la sociedad?
Caos, crisis y catstrofes tienen, desde lo conceptual hasta lo instrumental, no slo injerencias clave, tambin importantes aportes epistemolgicos que permiten dilucidar el orden, la concordancia y los procesos a partir de los cuales se manifiestan los cambios evolutivos en las estructuras sociales.
Caologa, una nueva ciencia social
Comencemos esta aproximacin epistemolgica con las palabras de Briggs y Peat[14]
"...el trmino cientfico caos se refiere a una interconexin subyacente que se manifiesta en acontecimientos aparentemente aleatorios. La ciencia del caos se centra en los modelos ocultos, en los matices, en la sensibilidad de las cosas y en la reglas sobre cmo lo impredecible conduce a lo nuevo [...] La cultura cientfica que desde hace cien aos nos domina cada vez con mayor intensidad algunos diran que incluso somos sus prisioneros ve el mundo en trminos de anlisis, cuantificacin, simetra y mecanismos. El caos nos permite liberarnos de esas limitaciones. Si sabemos apreciar el caos, podemos empezar a ver al mundo como un flujo de modelos animados con giros repentinos [...] la idea se aplica desde la medicina y la economa, hasta la guerra, las dinmicas sociales o las teoras de cmo se forman y cambian las organizaciones. El caos est dejando de ser una teora cientfica para devenir una metfora cultural. En cuanto a metfora, el caos nos anima a cuestionar algunas de nuestras creencias ms queridas y nos incita a formular preguntas acerca de la realidad."
Para un nmero cada vez mayor de personas, el mundo se percibe como un lugar en el que crece el caos y esto se ha acentuado junto con el aumento del ritmo del paso del cambio. Para otros, el caos no existe y el caos que se manifiesta en el orden natural de las cosas, como en el otoo, lo perciben como el deterioro natural y ordenado del ciclo de la naturaleza. Pero siempre es posible encontrar el caos dentro del orden, aunque para ello debamos informar a nuestra percepcin con nueva indagacin del entorno o con un conocimiento ms profundo de la naturaleza humana, y con ello, poder percibir el orden dentro del caos aparente.
La caologa surge como una nueva disciplina que, teniendo como antecedente el desarrollo impresionante de la fsica cuntica y su principio de indeterminacin o incertidumbre, as como las matemticas que la fundamentan y se desprenden de ella; ha experimentado un desarrollo acelerado planteando una serie de conocimientos que empiezan a aplicarse en diversas disciplinas como la fsica, la biologa, la astronoma, la geografa, la medicina y ms recientemente en las ciencias sociales. El planteamiento central de esta nueva concepcin nos indica que el desorden, la turbulencia, la desorganizacin y lo inesperado son aspectos constitutivos de una realidad que la investigacin cientfica tiene que abordar y desentraar. El caos est presente en el universo, en la naturaleza y tambin en la sociedad y ejerce una "fascinacin" que ha dado lugar al surgimiento de lo que algunos consideran como "una de las principales invenciones que han revolucionado la historia de las civilizaciones"[15
Desorden nuestro de cada da, danos tu catica bendicin...
De dnde viene la atraccin de la sociedad por el orden? Todo se remonta a la Revolucin Industrial y su paradigma de la eficiencia de las mquinas, y los mandatos del paradigma del modelo taylorista de la fabricacin en serie, que ordena los procesos segn un reparto de las tareas. Pero mucho antes, fueron los dogmas religiosos quienes difundieron la tesis del orden social como dogma mstico, de modo que, fuera por la norma de la organizacin social o por el episteme dogmtico, la persona desordenada enfrentara serios problemas.
Pero en el desorden no todo es negativo, como lo comprueban y sostienen figuras de la ciencia, de la literatura o de la poltica, que en su vida pblica y privada fueron desorganizados contumaces. Un ejemplo grfico y notorio fue el escritorio de Albert Einstein. Era un caos absoluto y en alguna ocasin defendi pblicamente su desorden con afirmaciones como sta:
"Si una mesa abarrotada es sntoma de una mente desordenada, entonces qu debemos pensar de un escritorio vaco?"
Alexander Fleming es otro ejemplo de desorden productivo'. Se fue de vacaciones sin ordenar ni limpiar su laboratorio y al regresar encontr moho en su cultivo de bacterias, lo que le permiti descubrir la accin antibitica de la penicilina.
Otro ejemplo? El clebre psiclogo suizo Jean Piaget. Piaget viva en un completo caos, y cuando se afirma que era un caos total' no se exagera. Los papeles y los libros llegaban hasta el techo de casi todos los ambientes de su casa, porque nunca se pudo comprobar si las salas sanitarias tambin estaban atiborradas de papeles, libros o notas. Piaget sostena que lo suyo no era un desorden improvisado, sino el fruto de aos de desorden acumulado, que haba bautizado como "orden vital". l mismo justificaba su' desorden con esta sentencia:
"Pierdo menos tiempo buscando algo cuando lo necesito que ordenando todos los das".
El dramaturgo ingls Thomas Middleton recurra a la irona para justificar su falta de orden:
"Una de las ventajas de ser desordenado es que uno est continuamente haciendo nuevos y excitantes descubrimientos".
En la actualidad, son muchos los que defienden el desorden como estilo de vida. Uno de ellos es el profesor Robert Fogel[16]. Un da este acadmico se dio cuenta de que en su despacho en la Universidad de Chicago haba una acumulacin de papeles cada vez mayor. Cuando vio que ya no haba sitio para trabajar, decidi instalar un segundo escritorio al lado del que tena, que con el tiempo volvi a estar igual de cargado que el primero. Asimismo, cuentan que el arquitecto Frank Gehry[17], cuando los contratistas del Museo Guggenheim de Bilbao le preguntaron cul era el plan de accin que tena para proseguir con el ante proyecto que le fue aprobado, su respuesta los desconcert: Contest que "ninguno". La displicente y perturbadora respuesta indicaba que el arquitecto no estaba preocupado tanto por la precisin de los ngulos o las dimensiones exactas del edificio, porque se concentraba en la impresin final que causara su obra ante los ojos de los visitantes. El resultado es una obra de arte arquitectnico impresionante, nica, vanguardista.
Psiclogos, socilogos y docentes se preguntan cada vez con mayor preocupacin por qu una persona es desordenada. Evidentemente, existen varias teoras que pueden aportar luces, aunque sea parcialmente y desde distintos enfoques, pero todas coinciden en asumir que hay individuos que no necesitan tener control de su entorno y prefieren improvisar sobre la marcha. Otros, en cambio, son paradjicamente demasiado perfeccionistas: piensan que no disponen del tiempo necesario para hacerlo todo a la perfeccin, con lo que la desidia acaba por imponerse.
Eric Abrahamson y David H. Freedman, autores de "Elogio del Desorden" (Gestin 2000 Ed.)[18], asocian el caos a la creatividad y la flexibilidad. Abrahamson es profesor de teora de la organizacin en la Universidad de Columbia pero se define como una persona desordenada.
"Si uno se para a ordenar cada rato, tampoco podr avanzar. En cambio, existe un punto medio donde el rendimiento es ms eficiente: el del desorden ptimo",
Segn l, las personas (y las empresas o las organizaciones) rinden al mximo cuando consiguen mezclar en su vida diaria el orden y desorden hasta alcanzar "una situacin nica, original y difcil de copiar". Con la justa dosis de confusin, sostiene que... "... se descubren relaciones entre cosas yuxtapuestas que de otra manera hubieran sido difciles de ver".
Un filsofo moderno eleva su voz para respaldar desde "el conocimiento de los saberes" la preeminencia del desorden por sobre el estigma social del orden. Es Daniel Innerarity[19], quien afirma en su anlisis de "El Elogio del Desorden" cmo uno de los enemigos del saber es el excesivo orden, lo que segn su perspectiva incide negativamente con la posibilidad de innovar:
"Se ha intensificado la conciencia del desorden y la irregularidad. Cada vez se da ms importancia al desorden, al disenso y a la crtica. Las organizaciones se disciplinan de manera excesiva y eso ahoga la innovacin"
En su opinin, el desorden es paradjico:
"... ya que se consigue aplicando reglas, lo que significa elegir entre una variedad de ellas; sin embargo, ninguna contiene normas acerca de su aplicacin, por ello el cumplimiento de unas supone el incumplimiento de otras"
Para este filsofo, el hecho de que ninguna regla contenga en s misma el mtodo de su aplicacin significa la ejecucin de altas dosis de creatividad para seguirla, un enfoque que corrobora con esta sentencia:
"Ninguna regla, si quiere ser eficaz, tiene que prever su excepcin en orden a su propia elasticidad y fortaleza"
Daniel Innerarity afirma que para innovar es necesario preparar a los futuros innovadores a enfrentar la dialctica de la excepcin, porque...
"... quien piense que el orden de las cosas slo se consigue con la superacin del desorden, y que ste es un fallo o una carencia, estar incapacitado para gestionar adecuadamente los procesos complejos. Es necesario orquestar el orden y el caos en un equilibrio especial porque los sistemas dinmicos e innovadores no aceptan el orden excesivo, porque produce anquilosamiento y perplejidad por falta de creatividad."
Sostiene que el orden implica domesticacin parcial del desorden, lo que exige una cierta tolerancia frente a la excepcin. A esto se debe el hecho de que la gestin mediante la excepcin sea cada vez ms exigente. Innerarity lo resume todo en una frase tremendista, evidentemente tomada de alguna lectura de Karl von Clausewitz:
"El orden es la continuacin del caos por otros medios".
El individuo desordenado, lejos de arrastrar debilidades, cuenta con varias ventajas a su favor. En tiempos cambiantes, como los actuales, se adapta mejor, de forma ms drstica y con mucho menor esfuerzo. En cambio, los sistemas o las personas ordenadas son muchos ms rgidos, lentos, tienen que seguir protocolos establecidos y los cambios que introducen suelen ser lentos y pequeos. Abrahamson y Freedman citan un caso real ocurrido en Estados Unidos de dos quioscos de peridicos, situados uno enfrente del otro: uno amontonaba diarios al azar, el otro era muy ordenado. El primero sobrevivi, el segundo cerr, porque se gast dinero en personas extra para ordenar revistas, colocarlo todo bien, llevar a cabo inventarios informticos y quebr porque los costes superaban los beneficios.
Los nmeros parecen respaldar en parte estos argumentos. La consultora Ajilon Office, firma especializada en investigacin de los lugares de trabajo, ha revelado un dato interesante: despus de varias encuestas en distintas compaas, ha comprobado que los que viven en un caos en su oficina cobran un sueldo anual que es casi el doble que el de los empleados que conservan la pulcritud en su mesa de trabajo. Hay ms: segn un sondeo de la Universidad de Columbia, la gente que afirma mantener un escritorio "muy limpio" acaba dedicando un 36% ms de tiempo para encontrar los documentos que busca respecto a los que lo dejan "bastante desordenado".
Cmo es eso posible? Segn el psiclogo y consultor alemn Stephan Grnewald[20], cada persona sabe gestionar el desorden con su propio cdigo:
"Los papeles ms importantes siempre estn localizables en las zonas ms calientes del escritorio, mientras que los documentos intiles emigran, casi por s solos, a las zonas ms fras de la mesa, como si estuvieran guiados por una mano invisible. Imponer a estas personas otro tipo de orden podra causar estrs, adems de producir ineficiencias".
Seguro que muchos de ustedes han podido experimentarlo: por lo general, el trabajo ms urgente suele permanecer encima del montn, mientras que los documentos secundarios tienen la tendencia a permanecer ocultos en la base de la pila. Lo que tiene perfectamente sentido.
En efecto, cuando se habla de desorden, todo es relativo: una persona puede ordenar una coleccin de discos compactos, del ms favorito al menos favorito y alguien que observe la estantera puede tener problemas para determinar en qu orden estn, y, por lo tanto, concluir errneamente que estn mal colocados. Asimismo, se puede tolerar caos en el dormitorio pero al mismo tiempo tener inmaculada la cocina. Luego existen algunos matices que introducen variados sesgos en el anlisis definitorio de lo que es, o debe ser, una persona desordenada. Veamos: Existen personas que son ordenadas en el trabajo, pero un desastre en la casa y viceversa. Puede ser que en la oficina, ante la presin social, sea muy pulcro, pero cuando est en la casa relaja el autocontrol y se sienta cmodo en la confusin.
Algunas disciplinas encuentran en el desorden su lgica forma de ser: por ejemplo, la improvisacin, un valioso recurso que estimula la creatividad del pensamiento, permite a un grupo de msicos de jazz crear su propia msica y estilo, adems de modificar la cancin en cualquier momento para conectar con el pblico. Manuel Almendro[21], psiclogo clnico autor de Psicologa del Caos[22] cree que...
"...En nuestra poca se est abusando demasiado del control. Actuamos de forma mecnica, segn la lgica causa-efecto y de esta manera perdemos la intuicin y las variables intersubjetivas. Con la mana del orden, se est tapando la emergencia de algn miedo"... "el desorden tiene una gran importancia: engendra diferencias, pero a su vez emergen nuevos rdenes y todo el sistema se regenera".
Esta teora la sostiene el neurlogo Jerrold Pollack, del Centro de Salud Mental Seacost:
"La organizacin total es un intento ftil de negar y controlar lo impredecible de la vida".
Por supuesto, hay que establecer distinciones bsicas: desorden no significa descontrol. El secreto consiste en no exagerar el desorden:
"Cuando nuestra vida no va bien, perdemos los objetos de forma sistemtica, no rendimos en el trabajo o entramos en conflicto con nuestra esposa o nos echan del piso O no conseguimos cumplir los proyectos que tenamos previstos. Entonces hay que volver atrs", advierte Freedman.
Encontrar la frmula ideal entre la organizacin sistemtica y el desorden absoluto es considerado por algunos especialistas, un arte. Con todo, no es una tarea fcil, como lo afirma Freedman.
"Es casi imposible saber las ideas que potencialmente podras conseguir introduciendo ms desorden. Y es difcil saber cundo hay que romper las reglas y el sistema de organizacin vigente, porque es algo que por naturaleza o educacin no solemos detectar. Por eso, yo siempre animo a las personas a que se arriesguen. Leer varias cosas a la vez, hacer asociaciones impensables De este caos puede salir alguna buena idea. Seguro". Esta es, para Freedman, la Ley del Desorden.
Si nos detenemos para analizar el concepto secuencial de la vida (desde las manifestaciones microscpicas ms elementales, hasta aquellas que escapan a nuestra capacidad de ponderacin y anlisis) descubriremos muchos ms motivos para aceptar el caos y el desvalimiento consiguiente, que el mismo orden, ms an cuando sabemos confiadamente que un nuevo orden aparecer, no importa tanto que las condiciones iniciales sean complejas o simples. Es que, ms comn de lo que imaginamos, una gran complejidad social puede anunciar el surgimiento de un nuevo orden simple. Viceversa, tambin ocurre: un simple y a veces imperceptible suceso provoca modificaciones complejas y profundas en el seno de las estructuras sociales ms tradicionales dentro un conglomerado humano.
Para los "calogos" que hemos citado, el azar es determinante en la manifestacin de diversos fenmenos y procesos del universo, y, sin embargo, stos no son tan azarosos como aparecen a simple vista. Mitchell J. Feigembaum[23], quien es uno de los pioneros en esta disciplina, afirma que "estamos llenos de caos", la belleza es "esencialmente catica", la forma de las nubes tambin lo es. La ciencia del caos es para l...
"... el estudio del desorden, del comportamiento irregular de las cosas determinsticas, sas que sabes cmo se comportan de un instante a otro, y sin embargo, sus movimientos se convierten en algo irregular, errtico, y dan la sensacin de que se producen al azar. Y en realidad, lo que ocurre es que no suceden por azar".
Comprender fundamentalmente por medio de las matemticas los procesos que estn detrs de lo azaroso, de lo irregular y lo incierto es encontrar el orden del desorden y constituye el principal afn de quienes, en los diversos campos de la ciencia, adoptan esta nueva perspectiva.
Cuando el caos nos alcance...
Visto de este modo, el caos que se manifiesta en las estructuras de la sociedad no es ms que la consecuencia natural de fenmenos subyacentes o evidentes que han decantado en forma de crisis. La crisis antecede al caos, lo prefigura aunque no lo identifica. La perspectiva que se abre para explorar ampliamente en las ciencias sociales, a partir del caos conceptual en el que se encuentran actualmente, puede conducirnos hacia nuevas puertas de acceso al conocimiento de procesos y fenmenos insospechados e impredecibles.
En el caso de situaciones turbulentas y de crisis poltica, la transicin de la que tanto se habla no necesariamente sigue un solo camino, lineal y determinstico, sino que, por el contrario, las posibilidades son muchas, las opciones mltiples en tanto que los factores que estn presentes conforman una realidad compleja, en donde la cultura, vista desde una perspectiva fractal, adquiere una relevancia fundamental, en tanto generadora como reproductora de estructuras auto-similares que replican en s mismas el ejercicio del poder a todos los niveles de la sociedad, pero tambin como una contracultura que genera procesos de auto-organizacin, que cuestionan y se oponen al poder establecido. Tal podra ser el caso de las llamadas Organizaciones No Gubernamentales, que desarrollan redes sociales en la sociedad civil, usualmente redes de resistencia y de oposicin, que se auto-reproducen en todo el tejido social, desde los deudores de la banca hasta las organizaciones vecinales y ciudadanas, para cogestionar y simultneamente codirigir las fases entrpicas que anteceden al necesario vrtice social.
4.- Crisis: El pecado social originario.
Afirmamos en la culminacin del epgrafe relacionado con el caos, que la crisis lo antecede y adems, lo prefigura, aunque no lo identifica totalmente. Habr una relacin concomitante entre crisis y caos? De ser as Qu crisis producen cules caos en los conglomerados sociales?
Conceptualmente, una crisis no es ms que una situacin crucial o decisiva, una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada aunque inestable, sujeta a evolucin y que involucra un cambio abrupto o decisivo. Particularmente preciso es este concepto cuando lo proyectamos a la crisis de una estructura social. All, los cambios crticos, aunque previsibles, siempre estn ligados a algn grado de incertidumbre, en relacin a su ejecucin, a su reversibilidad o grado de profundidad, y a sus consecuencias. Si los cambios sociales son profundos, sbitos y violentos traen consigo consecuencias trascendentales que van ms all de la crisis y se pueden denominar cambios revolucionarios'.
As conceptualizada, la crisis se manifiesta como un evento estresante, emocional y hasta traumtico, que cambia o modifica sustancialmente la vida de las personas, a propsito de cualquier conflicto que al no resolverse, llega a su ms alto nivel de tensin y desencadena eventos que modifican el equilibrio social.
Las crisis sociales tienen el efecto de desacreditar las posturas y las ideas precedentes, bien porque han colapsado en su capacidad de generar esperanzas o cumplir promesas, bien porque el sujeto o institucin que las promueve han agotado el proyecto social, econmico y poltico, crendose un retro-bucle social que induce la crisis. En los escenarios negentrpicos, la crisis predispone favorablemente a la opinin pblica a conceder a quienes acceden al gobierno un amplio mandato para actuar sobre la emergencia, y es por ello que instalan un sentido de urgencia que fortalece la creencia de que la falta de iniciativas slo puede agravar las cosas; en estas circunstancias, los escrpulos acerca de los procedimientos ms apropiados para tomar decisiones ceden el paso a una aceptacin tcita para la toma de decisiones extraordinarias.
Algo que hay que tener muy presente es que algunas crisis son "pseudo-crisis"; es decir, pueden ser inexistentes, ya que no se sustentan en hechos reales, pero son "creadas" a conveniencia de ciertos intereses. Con frecuencia, este tipo de crisis se polemiza en los medios de comunicacin, con consecuencias internas y externas significativas para las organizaciones e instituciones en ellas involucradas. As vistas las crisis artificiales siempre temporales, nunca permanentes son resultado de la combinacin de detonadores que incluyen factores primarios y accesorios, amenazas y percepciones, y los objetivos de actores sociales y organizacionales en un tiempo y lugar especficos.
Pero las crisis no slo agudizan los problemas colectivos sino que generan, adems, un extendido temor por el alza de los conflictos sociales y amenazas al orden institucional. Todo ello ampla los mrgenes para la accin de los lderes de gobierno e intimida a las fuerzas de oposicin. Cuando los mecanismos que las crisis ponen en movimiento se combinan, se genera una demanda de gobierno que permite echar mano a los recursos institucionales necesarios para concentrar en la autoridad cualquier decisin para adoptar polticas e imponer un trmite expeditivo a su promulgacin.
Una crisis social puede ser la consecuencia de un hecho medioambiental a gran escala, especialmente aquellos eventos traumticos o catastrficos que implican un cambio abrupto. Por s mismos, estos eventos provocan una crisis que traspasa las fronteras de lo eminentemente geogrfico, para provocar un conflicto dentro de las organizaciones de la sociedad. No nos vamos a referir a este tipo de evento, sino a las implicaciones de la crisis que se manifiesta en las diferentes estructuras sociales que pueden desembocar en un escenario catico. Tampoco nos referiremos a la crisis como fenomenologa del caos individual, (ya hemos abordado parcialmente este asunto en el epgrafe anterior) ni a sus referentes mitolgicos helnicos o romnicos.
La coyuntura de cambios que se pueden presentar en cualquier aspecto de una realidad organizada, est sujeta a una evolucin de acontecimientos. Cuando estos acontecimientos son crticos, es decir cuando violentan la estructura tica y socialmente aceptada del comportamiento de las personas y de las instituciones en las organizaciones sociales, provocan un determinado estado de incertidumbre y la resolucin -o profundizacin- de esos eventos traen inexorablemente consecuencias trascendentales para la sociedad. En este punto decimos que esa sociedad ha entrado en crisis', o lo que es lo mismo, que ha iniciado (bien endgenamente, bien por factores exgenos) un proceso de reacomodo que identificamos como entropa social', transformacin que se enfrenta de manera inmediata con los antgenos institucionales de dominio, mando y de gobierno que hemos llamado controlentropa'.
Crisis y conflictos Lo mismo pero diferente?
Para proseguir, es necesario despejar la diferencia conceptual entre crisis y conflictos, as como tambin los procesos inherentes al manejo de las crisis y la gestin de los conflictos. Comencemos por lo fundamental: El conflicto social.
Los conflictos sociales son procesos que se apoyan en las relaciones histricas de antagonismo entre los miembros de una misma organizacin societal o con otras organizaciones y/o sociedades en pugna con aqullas, cuyo proceso (palabra clave... antela por ah) tiene profundas races culturales, religiosas, polticas, tnicas, econmicas y hasta cosmolgicas! Los conflictos sociales usualmente manifiestan apreciaciones dicotmicas: empresas versus trabajadores; pobres versus ricos; tradicionalismo versus modernismo; y un largo etctera de conflictos sociales que significan trances de manifiesta hostilidad entre grupos de personas. Mientras los conflictos sociales son procesos que tienen contradicciones estructurales, institucionales y hasta culturales en sus orgenes, las crisis son eminentemente coyunturales, referidas a circunstancias especficas y cuya beligerancia y trascendencia en el seno de una organizacin social est determinada por el lazo coyuntural que posea la crisis ante la opinin y el convencimiento de los actores involucrados.
Y el caos, el caos social? Nace de una crisis? Lo provoca un conflicto? Paciencia... Que todava hay mucha tela por cortar entre crisis y conflictos, y muy probablemente Usted llegar a responder estas tres preguntas mucho antes de que yo le de mi concepcin. Por eso debemos, usted y yo, seguir la ruta epistemolgica que nos conducir a contrastar nuestras opiniones.
Las crisis son, por ensayar una aproximacin conceptual, conflictos en estado de latencia. Estn ah, vigentes y presentes en los individuos y en las sociedades, como en animacin suspendida. Nacen, crecen y se reproducen en el pre-consciente colectivo, esa instancia de la psicologa social que se nutre de la opinin, los gestos, las actitudes y los prejuicios de las personas cuando actan en sociedad', vale decir, en la inter relacin con los otros'. Cuando una crisis pasa el umbral de la evidencia, entonces se manifiesta como conflicto y los procesos controlentrpicos se concentran en la solucin de los problemas de fondo, una actividad que le est negada al manejo de la crisis', porque la administracin de las variables de la crisis slo se enfocan en el anlisis y la resolucin de las razones puntuales que provocan la crisis. Un Doctor, especialista en Medicina General lo explicara as: El manejo de la crisis atiende los sntomas de la enfermedad social, mientras que la gestin de los conflictos provee el tratamiento de las causas.
La dicotoma crisis conflicto genera una confusin operativa, pues muchos analistas pretenden abordar la resolucin de conflictos con los enfoques y las herramientas con los que se maneja una situacin de crisis. Los conflictos son procesos sociales plurietpicos, siendo la crisis una de esas fases. Incluso en el desarrollo de un conflicto social pueden aflorar varias y diversas crisis, no necesariamente de la misma intensidad ni con la misma importancia, como tampoco se presentan de manera simultnea, ni involucran, necesariamente, a los mismos actores. Puede suceder, pero no es en el comn de los conflictos.
Retomemos el planteamiento inicial: Cules crisis, que derivan en conflictos, producen cules caos en los conglomerados sociales? Se han caracterizado al menos seis tipos de crisis sociales, a partir de su tipologa: Crisis de posicionamiento, crisis ideolgicas, crisis reformistas, crisis ambientalistas, crisis reinvindicacionistas y crisis compensatorias. Pero tambin las crisis se categorizan a partir de sus creadores. En este escenario encontramos cuatro tipos de actores: Los activamente involucrados, los pasivamente involucrados, los activamente ignorantes y los pasivamente ignorantes.
Para simplificar la percepcin de cmo la crisis y los conflictos anteceden al caos, vamos a caracterizar a las crisis sociales en dos tipologas: Las que surgen por accidentes u omisiones provocadas por el hombre y que pueden servir de incentivo para el surgimiento de demandas y reivindicaciones sociales (aunque no estn vinculadas con el desastre original), y las crisis sociales generadas por el relacionamiento social, que surgen como parte de la interaccin entre los miembros de una sociedad, y que se pueden sub-clasificar en previsibles, como los cambios polticos y las huelgas, y en sorpresivas cuando los factores que desencadenan la crisis no son identificables a priori.
Protocolos operativos de la crisis y el conflicto
Se asume que cualquier controversia social es la discusin, en debate civilizado, de cualquier polmica o litigio, que fundamenta la argumentacin de las partes sobre la dialctica de la propuesta y la rplica de puntos de vista opuestos, en relacin al tema controvertido; mientras que las disputas sociales se desarrollan sobre soluciones a las que se puede llegar a partir de un acuerdo negociado. Ambos escenarios (la controversia y la disputa) dirimen las crisis mediante procesos de mediacin y concertacin, siempre que las rivalidades se mantengan dentro del marco del dilogo y no lleguen a los niveles de hostilidad que imposibiliten la negociacin.
Pero cuando la negociacin de la controversia social no genera una solucin satisfactoria para las partes involucradas, o no produce una disolucin de las causas que generaron la polmica, se profundiza la disputa y surge una crisis. Las crisis sociales estn asociadas a la hostilidad, al enfrentamiento y a la agresin fsica, por lo que generan violencia y rompimiento del orden pblico. Cul es el baremo que determina que una controversia se transforma en una crisis, y sta en un conflicto? Quin califica de crisis a una controversia irresoluta? En casi la totalidad de los casos, son los mismos involucrados en la controversia quienes la asumen de una u otra forma. Tambin inciden en la calificacin del evento las autoridades civiles, los medios de comunicacin y todas las organizaciones sociales involucradas, que se sienten identificados con mayor o menor intensidad de compromiso, con todas o alguna de las partes en controversia. Cuando se asume que la dinmica de la controversia se transforma en una crisis' o en un conflicto', dicha identificacin toma el control del evento y es asumido como tal crisis' o cual conflicto, aunque los actores estn o no de acuerdo con dicha identificacin.
Toda crisis social, cuando progresa hasta conflictuarse', se manifiesta como un acontecimiento en espiral, que se crea y se refuerza con la percepcin y las acciones concretas de los integrantes de un conglomerado, categorizado como un evento perturbador que posee o genera un determinado descontrol institucional. En este estadio perceptivo, las apreciaciones se desvirtan y las percepciones subjetivas se dan por vlidas, as como inevitables los elementos que provocan la crisis. Para que la espiral de la crisis prosiga su escalada y se transforme en un conflicto abierto y generalizado, es conditio sine qua non que las causas que lo genera se expandan mucho ms, que se generalicen, para incluir a la mayor cantidad de personas, lo cual provoca una primera respuesta de la institucionalidad organizada que detenta el poder controlentrpico: Se destinan recursos para la disolucin del conflicto.
De acuerdo con el tipo de amenaza con la que se le asocie, las crisis sociales pueden transgredir la estructura bsica de las instituciones o quebrantar el corpus legal y los valores fundamentales de las organizaciones y de la sociedad. La evaluacin que se hace de la gravedad y el tipo de amenaza que provoca la crisis es lo que provoca una respuesta institucional, que no es la misma si la crisis afecta bienes comunes (vas de comunicacin, infraestructura pblica, etc.) o si afecta la seguridad y en definitiva la vida de los ciudadanos. La magnitud del riesgo y la trascendencia de la amenaza son los parmetros para cualificar el impacto que la crisis provocar.
Mientras la institucionalidad procura la restauracin del orden, la espiral de crisis social se dispara, la comunicacin natural y anteriormente fluida entre individuos, grupos y estructuras se interrumpe o se ralentiza dramticamente, se endurecen las posiciones entre los que el conflicto enfrenta y se consolidan los grupos de defensa'. Aparece el problema y con l, la percepcin de un no-control' que degenera en caos.
Vista desde una perspectiva economicista, la crisis genera costos; unos medibles y otros invisibles. Los costos pueden ser medibles por prdida de produccin, inversin, comercio e impuestos. Tambin son cuantificables por la destruccin de la infraestructura (y los costes involucrados en la reconstruccin), por la destruccin de vas de comunicacin y por la merma de los presupuestos, que previo a la crisis se destinaban a educacin y a otros servicios bsicos, pero que se destinan a enfrentar las prdidas y otros efectos financieros provocados por la crisis.
Pero son los costos invisibles los ms difciles de identificar y de reponer, porque la crisis incrementa la frustracin y provoca un profundo sentimiento de inseguridad. Aumenta la sensacin de indefensin ciudadana y reduce la cohesin de la unidad social. Afecta negativamente la solidaridad y la cooperacin, y crea un clima de incapacidad para actuar colectivamente por la marginalizacin de diversos sectores que luego se abstienen de participar en la vida productiva del pas porque la crisis social se manifiesta con un alto grado de incertidumbre.
Paralelamente, la crisis provoca un aumento no contemplado en gastos paliativos' para atender a las demandas sociales de quienes por una razn u otra se consideran o realmente son- vctimas de esa crisis. A estos costes se le suma el intangible negativo' de la prdida de prestigio internacional y el aumento de otras tensiones sociales que en teora pueden convertirse en vrtices sociales que desencadenen nuevas y ms profundas crisis.
Las crisis sociales involucran un conjunto de factores intervinientes, que como variables exgenas, afectan los niveles de riesgo y las oportunidades de resolucin. Estos factores a tomar en cuenta son las emociones, las relaciones de poder, el factor tiempo y las reacciones de quienes de una manera u otra se ven involucradas en la crisis y sus consecuencias. Las crisis sociales son eventos emotivos, que a medida que la crisis se desarrolla, pone de manifiesto los sentimientos de los que participan en la controversia vuelta crisis: Impotencia ante el escenario, sentimiento de prdida o vaco espiritual, frustracin e incompetencia, venganza y hasta una elevada resistencia al cambio. El nivel de las emociones retroalimenta la crisis e incrementa su intensidad para asegurar su continuacin evolutiva hacia la fase siguiente: El conflicto.
Identidad cultural y crisis social
Algunas organizaciones edifican su identidad cultural y social sobre una crisis. Otras generan crisis a partir de sus postulados originarios y la perseverancia de la crisis es un elemento de vital importancia para ellos. En ambos casos la comprensin de los factores y del origen de la crisis y de los modos y maneras en que se maneja esa crisis est subordinada al nivel emotivo de los individuos implicados. El manejo de una crisis implica, entonces, el reconocimiento de los tipos y niveles emocionales que la provocaron y de los que la alimentan.
Pero la comprensin de un estadio social crtico se obstaculiza cuando alguno de los actores -o la totalidad de ellos- insisten en darle al evento una interpretacin fatalista, en la que se identifican a s mismos como vctimas de otras personas, organizaciones o de instituciones, e incluso vctimas de circunstancias indeterminadas e indefinibles que sealan como el destino'. Se est ante una cultura de victimizacin, y es ella la que determina con su intensidad y grado de compromiso las condiciones que se interpondrn para disolver el cuadro crtico o finiquitar el conflicto. Esas condicionantes no son otras que las compensaciones, las reparaciones y las disculpas que los actuantes auto victimizados esperan les sean resarcidas para deponer sus actitudes y conductas, y como requisito para que retorne la paz social alterada.
Bsicamente, las crisis perturban las posiciones de poder, tanto individuales como grupales porque sus consecuencias inmediatas y a mediano plazo afectan el orden poltico. En circunstancias determinadas, la aparicin y la beligerancia de una crisis pueden ser atribuidas a un reajuste de poderes en el que la violencia juega un papel protagnico. El asesinato de Julio Csar, el guillotinamiento de Maximilien de Robespierre o el ajusticiamiento de Benito Mussolini (por poner slo tres ejemplos notorios de la historia poltica universal) son muestra de esa violencia, nacida en el crisol de una crisis y cuyo resolucin violenta gener, en cada uno de los tres casos ejemplificados, profundos conflictos que luego desembocaran en caos generalizado.
El tiempo es uno de los factores crticos para analizar y comprender cualquier crisis. Nos referimos no al tiempo histrico, sino al tempora exsecutionis de los involucrados, que al fin de cuenta condiciona el propio tiempo. Este factor les impone a los actores de la crisis la adopcin de mecanismos de anlisis y de planeamiento previos al evento. Para quienes se oponen a cualquier crisis, vale decir, para quienes ejercen el poder controlentrpico, asumir el tiempo de la crisis es vital para evitar que sta se profundice y con ello se derive en un conflicto abierto.
Normalmente se asume que las crisis son acontecimientos sociales de carga negativa, transgresores de la paz social y por ello se les considera como eventos de alto riesgo, generadores de estrs colectivo, circunstancias inesperadas e incertidumbre. Como se trata de eventos no programados esto tiene implicaciones sin precedentes de adversidad que requieren la asuncin de decisiones instantneas. La complejidad y la fragmentacin que se produce en la toma de este tipo de decisiones (nos referimos a las decisiones para enfrentar, desde la institucionalidad a las crisis sociales de carga negativa) usualmente quebranta la comunicacin y provocan en las audiencias una percepcin de black-out' informativo.
Pero algunas crisis sociales, especficamente aquellas que involucran en sus consecuencias una combinacin ms o menos equilibrada de alternativas de resolucin positiva y negativa, ofrecen una incalculable
Crisis, Conflictos Y Caos Social
por:
Andrs Simn Moreno ArrecheSobre el Autor
Comuniclogo estadounidense con residencia en Venezuela. Licenciado por la Universidad Catlica Andrs Bello de Caracas como Comunicador Social (1975). C.E.O. de Creatividad Estratgica C.A. donde realiza asesoras para la imagen y la identidad corporativa de empresas y corporaciones y disea campaas persuasivas para personalidades, ONG's y partidos polticos. Profesor universitario y escritor. Es autor de 5 novelas, 2 libros de cuentos breves y 5 de poesas, as como tambin de dos ensayos: 'Teora del Caos Social' y 'Leyes y Principios Estratgicos de la Guerra Comunicacional', sobre los que versan sus conferencias internacionales. (Articuloz SC #3162534)
Fuente -
http://www.articuloz.com/monografias-articulos/crisis-conflictos-y-caos-social-3162534.html
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